26 de diciembre de 2008

Hay días que se hacen eternos, que parecen no tener fin. Y otros a los que parece que les han robado horas, que les han arrebatado la mitad de la vida y te quedas con ganas de más. Sabiendo que, a pesar de que le sucederá otro día, nada será comparable con el anterior. Hay días felices, días tristes, días en los que es mejor no haberse levantado y días en los que parece que todo el mundo se ha vestido con su mejor sonrisa.

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